Ab. Jaime Nebot

Jaime-Nebot

Jurista y político guayaquileño nacido el 22 de octubre de 1946, hijo del Ab. Jaime Nebot Velasco y de la Sra. Zulema Saadi.

Sus primeras enseñanzas las recibió en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón, de Guayaquil, luego de lo cual viajó a la ciudad de Quito para iniciar la secundaria en el colegio San Gabriel, de los jesuitas, y más tarde volvió a Guayaquil para graduarse de bachiller en el colegio Javier, de la misma congregación. Finalmente ingresó a la Universidad Católica Santiago de Guayaquil donde con altísimas calificaciones alcanzó los títulos de Licenciado en Ciencias Sociales y Políticas y Abogado de los Tribunales de la República.

Luego de haberse dedicado durante algunos años y con gran éxito a la actividad empresarial, en 1984 hizo su aparición en la vida pública cuando el Presiente de la República, Ing. León Febres-Cordero -en la necesidad de contar con hombres valerosos que puedan defender y trabajar por la ciudad de Guayaquil, abandonada desde hacía muchos años por los poderes centrales y en total anarquía municipal- lo nombró Gobernador de la Provincia del Guayas.

Pudo entonces poner al servicio de la ciudadanía toda su capacidad ejecutiva y su amplio criterio empresarial, impulsando y desarrollando los programas provinciales a pesar de los problemas que, desde la alcaldía de la ciudad, le presentaba la oposición. Su labor como Gobernador de la Provincia del Guayas, reconocida por todos por su pragmatismo y eficiencia, culminó en 1988 al finalizar el gobierno febrescorderista, convirtiéndose en la única, en los últimos cincuenta años de vida republicana, que se extendió durante los cuatro años de un gobierno constitucional.

En 1990 se afilió al Partido Social Cristiano y bajo esa bandera política fue elegido Diputado por la provincia del Guayas al Congreso Nacional. Entonces y como jefe de ese bloque partidista, dirigió la estrategia política para combatir los errores y desaciertos del gobierno del Dr. Rodrigo Borja.

Al año siguiente fue elegido Presidente Nacional del Partido Social Cristiano, y en enero de 1994 fue postulado por su partido como candidato a la Presidencia de la República, en elecciones en que resultó triunfador el Arq. Sixto Durán-Ballén.

Esta derrota electoral no debilitó en absoluto su carácter, por el contrario, le dio los ánimos para continuar preparándose en su objetivo de alcanzar la Presidencia. Se dedicó entonces a visitar nuevamente todos los rincones de la patria en el afán de conocer los problemas y necesidades de cada uno de ellos; pudo así tener un panorama más claro de la verdadera realidad nacional, y en base a ello preparar un programa de gobierno que aplicaría en caso de triunfar en las elecciones de 1996.

Su presencia junto al pueblo, sus claras exposiciones, su programa de gobierno y su constante trabajo lo hicieron merecedor de la simpatía popular, y en la primera vuelta electoral -aunque por escaso margen- resultó triunfador junto al Ab. Abdala Bucaram Ortiz. En la segunda vuelta pudo alcanzar la Presidencia de la República; lamentablemente los odios y las rivalidades partidistas se empeñaron en su contra, y todos hicieron fuerza junto al candidato populista, que fue elegido Presidente de la República para el período 1996-2000.

En febrero de 1997 fue uno de los políticos que participó en el movimiento contra el gobierno del Ab. Abdala Bucaram, a quien el Congreso Nacional suspendió en sus funciones por encontrarlo incapacitado mentalmente para gobernar. Luego combatió al gobierno presidido por el “encargado del poder” Dr. Fabián Alarcón, pero en 1998, a pesar de habérselo pedido repetidas veces el Partido Social Cristiano, al cual pertenece, prefirió no participar en la contienda presidencial, en la que resultó triunfador el Dr. Jamil Mahuad.

Sus opositores lo acusaron entonces de rehuir sus responsabilidades políticas, pero él prefirió ignorar las acusaciones y se dedicó a trabajar y conocer los problemas más agobiantes de Guayaquil: Pudo así preparar una estrategia política y social que lo llevaría a participar en las elecciones municipales de dicha ciudad para el período 2000-2004, en las que enfrentó y derrotó por amplio margen su más fuerte contendor, el candidato del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), Ab. Alfredo Adum.

Así, el 10 de agosto de 2000 inició sus funciones como Alcalde de la Ciudad de Guayaquil. Continuó entonces el trabajo realizado por la administración anterior del Ing. León Febres-Cordero, empeñándose además en llevar adelante programas propios como la regeneración urbana, el rescate de la identidad guayaquileña, salud para el pueblo, seguridad, etc.

Ese día, durante la posesión de su cargo, al pronunciar su discurso de rigor el Ab. Nebot señaló cual sería objetivo de su administración: “Durante los últimos ocho años, un Guayaquil destruido fue otra vez construido y fue, por fin, otra vez Guayaquil. Ahora, vamos a hacer más obras, vamos a darle más seguridad, más salud, más regeneración urbana, más lotes con servicios, más acción social… En suma ¡Vamos a hacer que Guayaquil sea aún más ciudad…!

…Vamos a hacer también más “Guayaquil por la Patria”, ¡pero a exigir que la Patria haga más por Guayaquil! Lucharemos infatigablemente por la descentralización y la autonomía, no solo hasta que se conviertan en normas constitucionales y legales sino, lo que es más importante, hasta que se conviertan en realidad vivible y tangible. Algu­nos irresponsables, causantes de la postración de este país, podrán, con la tolerancia de otros irresponsables, convertir en simples papeles inservibles la Constitución y las leyes, pero jamás podrán conseguir que el pueblo de Guayaquil deje de ser libérrimo, de producir con tesón, de dar con ge­nerosidad y de reclamar lo suyo con altivez. ¡La autonomía no es un papel, es una actitud!”

En poco tiempo, gracias a su dinamismo y a la implementación de programas bien estructurados, la ciudad cambió su imagen y los guayaquileños empezaron a sentirse más orgullosos de ella.

Fue así que, en la sesión solemne del 9 de octubre, dirigiéndose al Presidente de la República, Dr. Gustavo Noboa Bejarano, Nebot, entre otras cosas, dijo: “…Guayaquil no pide privilegios y tampoco quita recursos. Asume responsabilidades, y hará lo suyo con el esfuerzo de sus hijos, exigiendo, eso sí, lo que le corresponde, ni más ni menos, y la libertad para emprender, trabajar y generar empleo. Las grandes revoluciones y transfor­maciones jamás fueron fruto de la ley, fueron fruto de actitu­des y hechos, que luego, por fuerza de las circunstancias, se convirtieron en ley…”

“…Jamás admitiremos que no se puede, jamás aceptaremos que la crisis es una excusa válida para no salir adelante. Todo es posi­ble hasta que no se pruebe que es imposible, y aun entonces, lo imposible puede serlo solo por ahora. Guayaquil piensa y actúa así. ¡Por eso puede! Y el Ecuador también puede”.

Y cada una de sus palabras se cumplió, destacándose el propósito de que en poco tiempo Guayaquil fuera una verdadera ciudad de destino turístico, para nacionales y extranjeros. En este empeño, el alcalde encontró la mejor respuesta de todos los sectores de la población, sin distingos de ninguna clase.

En materia vial puso especial atención en la continuación de las obras iniciadas por Febres-Cordero, sobre todo en los trabajos de relleno y reconformación de calles en los sectores suburbanos, desarrollando además un amplio plan de bacheo, pavimentación y repavimentación vial.

La obra pública que impulsó la Munici­palidad durante la primera alcaldía del Ab. Jaime Nebot, al tiempo que generó innumerables plazas de trabajo, inyectó diariamente importantes sumas de dinero y benefició al comercio formal e informal, así como al transporte masivo urbano y al particular, pero sobre todo, a la población, que confió en su Alcalde y en su administración, porque supo que sus contribuciones (impuestos y tasas) les serían devueltas en obras y servicios.

Desde el primer día de su administración, la conservación, protección y mejoramiento ambiental fue fundamental para el Alcalde Jaime Nebot, y por eso, desde entonces implementó una política orientada a lograr el desarrollo sustentable del cantón, a través de planes, programas y acciones que contribuyan a prevenir y mitigar los impactos ambientales negativos generados por diversas fuentes, con el propósito de lograr un ambiente adecuado para la vida, preservando los ecosistemas naturales.

Tomó también la decisión de rehabilitar el Estero Salado, y paralelamente, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, el Ministerio de Ambiente y el Banco Mundial, se hizo un diagnóstico y diseño de un programa de vigilancia de la cali­dad del aire en la ciudad.

Otro proyecto municipal fue el de convertir el antiguo botadero “San Eduardo”, cerrado desde septiembre de 1994, en un parque multiuso de 18,5 hectáreas, proyecto que ha avanzado extraordinariamente y que comprenderá un gran parque natural, caminos y áreas estanciales, láminas de agua, área de parrillas, auditorio, huertos, jardines, minizoológico; además de la reforestación de las laderas adyacentes que lo convertirán en el parque metropolitano de Guayaquil.

Considerando que en la ciudad existe una inmensa población de escasos recursos económicos que necesita ser atendida en su salud, a partir del 29 de agos­to del 2000, puso en marcha el plan “Más Salud”, con la inauguración de las 10 primeras unidades hospitalarias móviles, que fueron situadas estratégicamente en los barrios suburbanos, permaneciendo en cada sitio por un espacio de 15 días, luego de lo cual cambiaban de lugar para beneficiar a otros sectores.

El propósito del plan “Más Salud”, era -inicialmente- atender gratuitamente en los campos de la medicina general, ginecología, pediatría y odontología, a las personas de bajos recursos económicos, ofreciéndoles además -también gratuitamente- los medicamentos necesarios.

La meta municipal, que se cumplió en poco tiempo, fue poner al servicio de la población 40 clínicas móviles, 4 hospitales del día, varios dispensarios y brigadas móviles, para atender mensualmente a 200.000 personas.

La obra social era incontenible y los guayaquileños la sentían profundamente, pues ya para ese entonces se habían creado 3 centros munici­pales de formación artesanal. También se crearon otros centros de atención integral (CAMIS), hasta completar 9, que fueron ubicados en los sectores en los que se asienta la población más vulnerable: Isla Trinitaria, Fertisa, Pascuales, Cisne II, Guasmo, la 29 y Oriente, Chongón, Posorja y Tenguel.

La posibilidad de que la gente más pobre tenga la oportunidad de adquirir una serie de productos alimenticios de la canasta básica, de excelente calidad, con el peso justo y con menor precio respecto de los existentes en el comercio en general, se hizo realidad cuando con la colaboración de la empresa privada, el Alcalde Jaime Nebot inauguró el programa “Más Alimentos”, que beneficia a cientos de miles de ciudadanos con un descuento de aproximadamente el 10%- en los diferentes mercados municipales.

Nebot se propuso embellecer la ciudad como nunca antes se había visto, y para lograrlo implementó un proyecto de Regeneración Urbana sin precedentes en la historia guayaquileña.

Paralelamente se concluyó la construcción del gigantesco proyecto del Malecón -obra símbolo de la administración anterior-, inaugurando su última fase con la restauración integral del Mercado Sur, llamado hoy Palacio de Cristal, y la plazoleta que lo comunica con Iglesia de San José.

Volvía Guayaquil a ser poseedora viva de su río -durante tantos años olvidado- testigo de su historia, de su crecimiento y desarrollo, de sus triunfos y sus glorias… pero también de sus penurias y sufrimientos.

El centro de la ciudad, donde desde siempre se localizaron edificios y construcciones emblemáticos como el Palacio Municipal, la Gobernación, la Prefectura Provincial y la Catedral, a más de los principales hoteles y comercios, recibió también del Municipio los beneficios de la Regeneración que convirtió a Guayaquil en Más Ciudad.

Casi abandonado a su suerte desde hacía muchos años, el sector céntrico se había convertido en un mercadillo donde comerciantes informales se habían apoderado de aceras y parterres para instalar sus “negocios”. Naranjeros, chicleros, jugueros, vendedores de baratijas, etc., se mezclaban con estruchantes que esperaban su oportunidad para también hacer su “negocio”, mientras en la alcantarilla de una esquina cualquiera, una indígena interiorana se encuclillaba para hacer sus necesidades biológicas.

Fue difícil el desalojo de estos invasores, pero con tino y mano fuerte, el Municipio pudo finalmente poner orden y reubicarlos adecuadamente en kioscos situados estratégicamente en diferentes sectores del casco comercial.

Al tiempo que esto pasaba, el departamento de Obras Públicas desarrollaba una intensa actividad destinada a reconstruir y embellecer calles, parterres y bordillos, así como los antiguos y tradicionales parques que habían visto el crecimiento de la ciudad.

Tomando en cuenta que el cerro Santa Ana constituye el sector más antiguo e histórico de nuestra ciudad, la Regeneración Urbana llegó hasta él para reconstruir y embellecer la escalinata Diego Noboa que lleva a su cima. La implementación de esta fase del proyecto superó ampliamente las más ambiciosas expectativas, pues no solamente fue embellecida esa parte casi olvidada del sitio donde había nacido nuestra ciudad, sino que, además, integró a los habitantes del sector para que sean parte de su desarrollo social y económico.

La acción implementada en el cerro -con la colaboración de sus habitantes- transformó un lugar que hasta entonces había sido un inmundo tugurio insalubre, donde eran frecuentes los asaltos y el consumo de drogas, en un centro de atracción turística no solo para los propios guayaquileños sino, también, para los extranjeros que la visitan.

En otro orden de cosas, todos -o casi todos- los parques de la ciudad fueron rediseñados, dándoles armonía y belleza acorde a su nuevo y moderno entorno.

Finalmente es preciso destacar que la masificación de la cultura fue, desde el inicio de su administración, el objetivo principal de Jaime Nebot.

La creación del Museo Itinerante con el fin de visitar escuelas, colegios, universidades, industrias, oficinas públicas y hoteles, y divulgar de la manera más vivencial el legado ancestral de la urbe, tuvo como resultado -en corto plazo- un incremento explosivo del conocimiento histórico de la comunidad.

Igual cosa sucedió con el programa de “Carretillas Bibliotecas”, que lleva a parques y plazas las publicaciones del programa editorial municipal, promocionándolas entre los paseantes como libros que permiten no solo conocer algo más de la ciudad, sino, también, ilustrarse sobre sus características históricas.

Consecuencia del alto déficit habitacional y la baja densidad de ocupación del suelo urbano que afectan a Guayaquil, espe­cialmente a vastos sectores de la población de escasos recursos económicos, la adminis­tración municipal llevó adelante un plan habitacional de lotes con servicios al que se ha llamado “Mucho Lote”.

Este programa planificó la habilitación de 15.000 lotes con servicios, a través de los cuales se estimularía y facilitaría la compra de un terreno urbanizado a bajo costo, desalentando la ocupación de los terrenos baldíos.

La obra social -el eje de los cambios experimentados por la ciudad- fue impulsada con planes de vivienda popular a los que se bautizaron con el nombre de “Proyecto Mucho Lote”, mismo que hasta el momento ha entregado más de 5.000 viviendas de hormigón armado.

A mediados del 2003, cuando Guayaquil ya marchaba por el amplio camino del desarrollo y se había convertido en una de las ciudades más modernas, progresistas y acogedoras del Ecuador, como alcalde de la ciudad se empeñó en uno de los proyectos más controvertidos y ambiciosos que jamás se haya implementado: la creación del Seguro Social Municipal; proyecto que -como es lógico suponer- fue impugnado de inmediato por los usufructuadotes del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), que durante décadas ha sido antro de “corrupción, negociados, huelgas inmisericordes con las dolencias de sus afiliados, sindicatos con poder de gobierno, burocracia politizada, malos tratos a los pacientes, deficiente calidad de servicios…” (Ab. Pedro X. Valverde R.- Divide y Reinaras… en el IESS, El Universo, Ag. 9/03).

Poco tiempo antes de terminar su administración y conciente de que la obra iniciada requería de mayor tiempo para ser concluida, Nebot aceptó la propuesta ciudadana de postularse para un nuevo período.

Como Guayaquil ya era una ciudad bien organizada y con rentas fijas que la presentaban como una ciudad rica, fueron muchos los que vieron en la alcaldía un rico botín, al que podrían acceder con la oferta barata y demagógica. Fue así que aparecieron algunos aspirantes improvisados, unos provenientes de la televisión, otros de la radio, y unos últimos, de cualquier parte.

Pero Guayaquil, así como había sido rescatada, también había madurado. Doce años de correcta administración habían dejado un sello indeleble en el espíritu y la mente de los guayaquileños, que demostraron en las urnas que ya no era posible engañarlos.

Amparado bajo la propuesta de que “Esto Recién Empieza”, el triunfo de Nebot fue arrollador (¡si hubiera sido para la Presidencia de la República, no hubiera habido segunda vuelta!) y a partir de agosto de 2004, una vez reelecto, agradecido con su pueblo y como una muestra de su decisión de trabajar por él, programó uno de los más ambiciosos proyectos que recuerda la historia ecuatoriana: la modernización total de la ciudad y la creación del GUAYAQUIL DEL FUTURO.

A principios del 2005 y ante la actitud reticente del presidente Lucio Gutiérrez, que se negaba a cumplir con los compromisos adquiridos con Guayaquil, Nebot convocó a una gran marcha que vestida de blanco y pacíficamente recorrió la Av. 9 de Octubre, al final de la cual pronunció un corto pero emotivo discurso, que en algunas de sus partes dice: “Con paciencia negociamos los acuerdos; con paciencia los convertimos en convenios; con paciencia hemos exigido su cumplimiento. ¡Pero hoy la paciencia de Guayaquil se acabó! ¡Basta! En paz y con civismo, pero con multitudinaria entereza, le decimos al Gobierno: ¡Cumpla con Guayaquil, respete a Guayaquil, de Guayaquil nadie se burla! Queremos que disminuyan los muertos, los robos, la violencia. Queremos alcantarillado sanitario para los pobres. Queremos salud. Queremos que nuestro ahorro interno se convierta en miles de viviendas y empleos. ¡Estamos dispuestos a poner dinero y esfuerzo para ello!

¡Guayaquil no pide, Guayaquil da! Guayaquil quiere hacer y servir mientras el Gobierno no sirve y no hace, pese a que es su obligación. Guayaquil quiere que le permitan trabajar”.

La Marcha Blanca no solo expresó la voluntad guayaquileña de exigir sus reivindicaciones, sino que, además, determinó el principio del fin del Gobierno de Gutiérrez, pues la fuerza de su decisión tuvo eco en otras ciudades del país, y finalmente en Quito, ante la presión y la indignación de todos los ecuatorianos, el “dictócrtata” que no pudo salvar al País fue obligado a abandonar el poder “sin morir en el intento”.

En el año 2005 se inició la obra más emblemática de esta segunda administración de Nebot: El Aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de gran polémica en cuanto a su nombre porque, aunque la mayoría de los ciudadanos expresaban la voluntad de que llevara el del más notable de los guayaquileños, existía también un minúsculo grupo que se aferraba a mantener el nombre del anterior, es decir, Simón Bolívar.

No fue difícil para el alcalde tomar la decisión, pues sabía que con el respaldo ciudadano rescataba no solo la figura procera de Olmedo sino, además, un período de la historia guayaquileña que, entre otras cosas, significó la libertad de la Patria y el nacimiento de la República.

En este punto es preciso destacar el hecho de que en el 2008, el Consejo Internacional de Aeropuertos lo calificó como la mejor terminal aérea de América Latina, ubicándolo además -en consideración al movimiento de pasajeros- entre los mejores del mundo. (El Universo, marzo 18/09)

A esta obra se sumarían otras de igual envergadura como el complejo de transporte urbano llamado Metrovía, por medio del cual se empezó a resolver el agobiante problema de la transportación masiva, mismo que tenía, como objetivo final, la implementación de un nue­vo y moderno sistema inte­grado concebido para benefi­ciar a la inmensa mayoría de ciudadanos con un servicio moderno, eficiente, ordenado, cómodo y, sobre todo, seguro.

El nuevo Registro Civil, el Terminal Terrestre Interprovincial Jaime Roldós Aguilera, el gigantesco parque popular de recreaciones Viernes Santo y el programa televisivo de educación a distancia “Aprendamos”, fueron también obras extraordinarias que, entre otras, se convirtieron en la catapulta que empezó a impulsar a Guayaquil hacia el futuro.

Bien hacía el alcalde al sostener, repetidas veces, una frase que lo identificó con sus conceptos de desarrollo: “El Futuro es Hoy”.

Al llegar el 2006 la obra de Nebot era tan monumental como incontable. Guayaquil era otra ciudad, no solo por su belleza estética y su Regeneración Urbana sino, además, por los servicios sociales que brindaba a los guayaquileños, de manera especial a los de menos recursos económicos.

En la cooperativa Flor de Bastión, conocida también como “Tarqui Popular”, a más de las obras de infraestructura, se inauguró la Clínica del Día “Samuel Ratinoff” y el Asilo de Ancianos “Ratinoff de Solimán”; y poco tiempo después, la Dirección de Obras Públicas procedió a habilitar todas las calles de la cooperativa “Justicia y Libertad”, emprendiendo previamente un importante trabajo en lo que se refiere a drenaje de aguas lluvias y servidas.

Pero si hubo un programa cuyo impacto educativo y cultural sobrepasó todas las expectativas, este fue el llamado “Más Libros”, y con el que se beneficia, cada año, a más de 170 mil niños de las escuelas fiscales y fiscomicionales de la ciudad, que empezaron a recibir libros y textos gratuitos, aun cuando la competencia de esta labor no le correspondía al Municipio.

El 20 de julio del 2006 inauguró la autopista Terminal Terrestre-Pascuales, la misma que con sus 10 carriles y 10,5 km de longitud, integró a la ciudad importantes y extensas áreas que ya se proyectaban como nuevos polos de desarrollo urbano habitacional.

Por esa misma época y con la finalidad de mejorar sustancialmente la idea original que hiciera nacer el programa “Más Seguridad”, Nebot creó la Corporación “Seguridad Ciudadana”, involucrando dentro de ella a las instituciones más representativas de Guayaquil, comprometiendo además al Gobierno central para que comparta junto al Municipio su financiamiento.

Para entonces y bajo su liderazgo, varios sectores de Guayaquil empezaron a exigir la total autonomía municipal, para que de esa manera sus rentas y recursos puedan ser administrados apropiadamente y con agilidad. Los ataques por parte del gobierno no se hicieron esperar, acusándolo además de separatista. Con respecto a este tema Nebot expresó: “…Creo en una autonomía que respete y patrocine la unidad nacional y en una autonomía solidaria con las her­manas provincias necesitadas de atención. Ese es el marco en que debe entenderse y explicarse mi total rechazo al centralismo y mi llamado permanente a los guayaquileños para que forjen su propio destino. Hoy estamos demostrando, y debemos seguir haciéndolo, que una ciudad unida es una ciudad invencible”.

Con el propósito de impulsar el desarrollo de importantes sectores de la península de Santa Elena, Nebot planificó la construcción en Posorja de un puerto de aguas profundas, el mismo que “mantendrá a la ciudad como el primer puerto comercial del país, pues permitirá que se realicen grandes negocios y que los nuevos buques, que alcanzan profundidades de hasta 15 pies, operen sin problemas” (El Universo, Jul. 23/2006).

La creación de este puerto crearía también nuevas fuentes de trabajo y mejores oportunidades para los habitantes de Posorja y otras poblaciones cercanas.

El 2007 no tenía por que ser diferente, y aunque Guayaquil y su alcalde debieron enfrentar el odio y el resentimiento del Presidente de la República, Ec. Rafael Correa, la obra social y de desarrollo urbano continuó incontenible, destacándose entre ella una de inmenso contenido social: el primer ancianato público gratuito de Guayaquil, un Centro Gerontológico -con todas las comodidades, servicios y facilidades- que cuentan, entre otros servicios, con piscina, jacuzzi, salón de juegos, comedor, enfermería y capilla.

La obra -situada Frente al Centro Comercial Albán Borja y promovida por el concejal Leopoldo Baquerizo- fue inaugurada el 26 de julio del 2007, planificada para brindar atención -totalmente gratuita- a 500 ancianos diariamente.

Finalmente, hay que destacar la creación de bibliotecas en diferentes sectores de la ciudad y el plan educativo “Aprendamos.

El desarrollo de Guayaquil y la popularidad de su alcalde afectaron tan profundamente el ego megalómano del presidente Rafael Correa, que este empezó a verter todo sus resentimientos, odios y venenos en contra de la ciudad y su alcalde.

Los ataques del presidente Correa eran tan violentos en contra de Guayaquil, que inclusive amenazó con quitarle sus rentas. Nebot debió entonces combatir todo su odio y resentimiento enfrentándolo de manera valiente y decidida: A la prepotencia y los abusos de poder, interpuso su inteligencia y afán de servicio

A inicios de septiembre y convocada por el presidente, ya estaba todo listo para las elecciones de quienes asistirían a una Asamblea Constituyente planificada por Correa y que -con el pretexto de su democratización- permitió la participación de cualquier improvisado.

Para 130 curules aparecieron 497 listas y 3.224 “candidotes” -salvo contadas excepciones- sin preparación; de cualquier color, olor y sabor. A nadie se le ocurrió buscar a los constitucionalistas que, escogidos a dedo pero con buen criterio, hubieran podido orientar a los desorientados aspirantes.

Como no podía ser de otra manera, Correa logró que los candidatos de su partido “barrieran” en dichas elecciones, logrando una abrumadora mayoría de asambleístas (léase levantamanos) que sobrepasaba el 80%.

La Constituyente se instaló el 29 de noviembre de 2007 en un complejo -al que se llamó Ciudad Alfaro- especialmente construido para el caso en la ciudad de Montecristi, provincia de Manabí. Ese mismo día, sabiendo que no le sería aceptada por una Asamblea que le era incondicionalmente obediente, puso su cargo a disposición de la misma, que de inmediato procedió a ratificarlo.

Un mes más tarde y por iniciativa del alcalde de Guayaquil, Ab. Jaime Nebot, se organizó un encuentro de alcaldes de diferentes ciudades del país, que debían reunirse en la ciudad de Manta con el propósito de acordar la estrategia a seguir para combatir la serie de decretos de carácter económicos que -a más de perjudicar a las clases más necesitadas- quitaba las rentas y donaciones a los municipios.

Para respaldar a los alcaldes y especialmente a Nebot, se organizó una caravana vehicular a la que el mandatario llamó de empleados municipales y asalariados, agregando además “…que vengan mañana con mil, dos mil, tres mil de sus jornaleros pagados para dizque respaldarlos, que nosotros tendremos diez mil, 20 mil, 30 mil para decirles que la Asamblea ya es de todos” (El Universo, Dic. 28/2007).

Estas declaraciones -indudablemente- alentaban al enfrentamiento entre ecuatorianos y a la consecuente división del país.

La caravana de más de 300 buses y gran número de vehículos particulares y de alquiler, luego de superar varios obstáculos, al llegar a La Cadena -límite entre las provincias de Guayas y Manabí- fue detenida por una fuerza de choque conformada por un gran contingente de policías que, bloqueando la carretera, con gases lacrimógenos y toletazos impidió el paso vehicular. Era la actitud de un gobierno represivo que tenía miedo a la oposición.

A principios del 2008, términos como “pelucones” empleado contra todo guayaquileño que no le simpatizara, “gordita horrorosa”, como llamó a una valiente periodista, “momia coctelera”, como calificó a una distinguida dama guayaquileña, y “matón de barrio”, que era como se refería al Alcalde de Guayaquil, ya eran parte de cada uno de sus discursos populistas.

El jueves 24 de enero de 2008, una manifestación convocada por Nebot se convirtió en una multitudinaria expresión de respaldo a su administración y rechazo al gobierno. La Av. 9 de Octubre, desde la calle Los Ríos al oeste hasta el Malecón por el este, a más de Primero de Mayo, Vélez, varias transversales y el mismo malecón, fueron copados por un pueblo decidido a hacer respetar sus derechos y autonomía.

Tan extraordinaria manifestación hizo temblar al presidente Correa que -a partir de entonces-, aunque continuó con sus ataques a Guayaquil y su alcalde, bajó ostensiblemente el tono de su voz, sus insultos y sus bravuconadas.

Pocos días después, ante las incoherencias y vacíos conceptuales expresados por la Asamblea Constituyente, obediente, ciega e incondicional a la voluntad y caprichos aberrantes del Presidente de la República, Nebot convocó a los representantes de los sectores más importantes del cantón, gremios, asociaciones, rectores y maestros de colegios y universidades estudiantes secundarios y universitarios, fundaciones, comerciantes, gente del sector privado, transportistas y artesanos, para expresarle a la Asamblea sus voluntad a través de un documento llamado “Mandato de Guayaquil”, que fue entregado al presidente de dicho cuerpo, Sr. Alberto Acosta, el 15 de febrero.

Al respecto de este documento, Nebot dijo: “Es un mandato ciudadano que contiene temáticas que no son exclusivamente guayaquileñas (…) como libertad y democracia, estado de derecho, bienestar, empleo, respeto a un modelo de gestión y algunas otras temáticas…” (El Universo, Feb. 16/08).

A mediados de 2008, la tan cacareada Asamblea Constituyente -creada a capricho y voluntad de Correa- era ya un circo de “levantamanos” que lo obedecía incondicionalmente, hasta en sus más disparatadas propuestas, llegando al extremo de entregarle al Estado -y en consecuencia al Ejecutivo-, “Poderes sin Límites sobre la Economía”, gracias a 35 artículos formulados por la Mesa Siete que propuso cambian radicalmente la estructura económica del Ecuador (Expreso, May.29/08)

La Constituyente proponía también, y así lo denunció el Alcalde de Guayaquil cuando dijo “La gente sabe que esa Cons­titución va a perjudicar el ser­vicio de alcantarillado, de agua potable. ¿Cuándo recibían los estudiantes textos gratuitos o la gente tenía medicina gratuita? Todo eso, el artículo 161, se lo lleva; salud, educación, registro civil, vivienda; y el artículo 318, agua potable y alcantarilla­do. Acaba el plebiscito y ve­remos al Presidente -de vez en cuando-, cuando venga a fas­tidiar lo que hacemos aquí” (El Universo, Sbre.18/08)

Nebot era el único líder político del Ecuador que enfrentaba de manera decidida al prepotente mandatario, que a mediados de agosto tuvo la desfachatez de presentarse a hacer campaña política en la Universidad Católica de Guayaquil, donde cometió la cobardía de proponer un enfrentamiento entre los estudiantes que compartían sus ideas políticas y los que no estaban de acuerdo con él. “Ustedes son cuatrocientos (…) ellos son solo cincuenta (…) vayan y enséñeles lo que es democracia”. Claro, había también un fuerte contingente de policías, miembros de las fuerzas armadas, guardaespaldas, etc. con órdenes de “respaldar” a los cuatrocientos matoncitos.

Ante la violenta la agresión dispuesta por el mandatario, “las autoridades de la Universidad Católica presentaron en la Fiscalía del Guayas una denuncia por lesiones y tentativa de asesinato de las que fueron víctima los estudiantes el 16 de agosto…” (El Universo, Ago. 27/08).

Ya era una realidad Puerto Santa Ana, en las Peñas, al final de la calle Numa Pompilio Llona, con su museo, plazas y parques; cuando el 20 de octubre, gracias a su esfuerzo, Guayaquil pudo contar con uno de los servicios viales de mayor necesidad: los túneles de San Eduardo y el complejo vehicular que permite su rápida circulación para unir -de ida y vuelta- la avenida Carlos Julio Arosemena y la vía a Daule, con la zona regenerada del sector suburbano de la ciudad comprendido a partir de la calle Gómez Rendón, integrando de esa manera -en poco tiempo- amplios sectores que representan la fuerza productiva de la ciudad.

El presidente Rafael Correa -que jamás conoció el proyecto ni el proceso para su construcción- creyó obnubilado que esta era una obra de él, sin poder entender que simplemente se trataba de una acción más hecha, proyectada y ejecutadas por los guayaquileños.

Era tan extraordinario el trabajo y la obra desarrollados por Nebot en beneficio de todos los sectores de la ciudad, que un mes más tarde -ocupando el sexto lugar- City Mayor, entidad con sede en Londres, lo designó como uno de los diez mejores alcaldes del mundo.

A inicios del 2009, a pesar de la proximidad de comicios para elegir a las nuevas autoridades seccionales, Nebot prefirió seguir trabajando por la ciudad y descuidó la campaña proselitista -grave error que le pudo haber significado a Guayaquil una terrible desgracia si no era reelecto-; ni siquiera utilizó -como lo hacía el presidente Correa- los fondos públicos para “promocionar” el trabajo del gobierno a través de las para entonces ya famosas e insoportables cadenas de televisión, que no eran otra cosa que publicidad directa del gobernante que buscaba la reelección a través del ofrecimiento barato y la compra de votos por medio del llamado “bono de la pobreza”.

Tan límpido era el manejo de las cuentas municipales, que a finales de febrero, un estudio realizado por la Corporación Participación Ciudadana -en cumplimiento con lo dispuesto por la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública- reveló que el Cabildo Guayaquileño lideraba en términos de transparencia su información en la web alcanzando un 73,06% (El Universo, Feb.27/09).

Ya para entonces y en base a la Constitución de 2008, el presidente Correra había convocado a un nuevo proceso electoral en el que debían elegirse todas las dignidades. Nebot debió entonces enfrentar una campaña de confrontación e insultos, propiciada desde las alturas del poder para beneficiar a la candidata oficialista María de los Angeles Duarte, quien basó su campaña en el engaño y las propuestas imposibles de cumplir; pero los guayaquileños no se dejaron engañar y el 26 de abril de 2009 fue reelegido para una tercera administración municipal, con un arrollador triunfo que casi alcanzaba el 70% de la votación. Era la respuesta de un pueblo leal y agradecido, que una vez más premiaba con su voto a quien lo había servido bien y sin engaños.

Convertido en el único defensor de Guayaquil ante las agresiones e insultos que día a día el presidente Correa vertía en contra de la ciudad y sus habitantes, Jaime Nebot asumió una vez más la Alcaldía de la ciudad el 31 de julio de 2009.

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